Hacer la maleta con método: viajar relajado y con confianza

Hacer la maleta forma parte de cualquier viaje y, para muchos, es un momento de inquietud. ¿Qué me llevo, qué me dejo en casa y cómo lo meto todo sin que la ropa llegue arrugada? Y eso que es el primer momento del viaje. Quien lo aborda con un sistema claro, empieza el viaje más tranquilo.

Quien planifique con antelación, elija con coherencia y apueste por una maleta con una distribución interior bien pensada, viajará más relajado y, al llegar a su destino, abrirá la maleta con una visión general de su contenido, en lugar de tener que buscar las cosas.

Hacer la maleta empieza antes de meter la primera prenda

El error más común al hacer la maleta es empezar a llenarla demasiado pronto. Quien abre la maleta antes de haber decidido qué llevar, pierde rápidamente la perspectiva y acaba llevándose más de lo necesario.

Lo más sensato es extender primero toda la ropa y los objetos sobre la cama. Así se obtiene una visión general completa y resulta más fácil descartar cosas. Una lista de equipaje ayuda a no olvidarse de nada y, al mismo tiempo, a seleccionar con mayor rigor. Quien empiece una semana antes de la salida detectará a tiempo cualquier falta: un cable de carga que falta, una prenda que aún no se ha lavado.

El neceser y los artículos de aseo se pueden preparar con un día de antelación. Lo que se necesite la mañana de la salida se mete al final. Así, hacer la maleta se convierte en un proceso tranquilo.

Una decisión que debe estar clara antes de empezar a hacer las maletas: ¿maleta de mano o equipaje facturado? Quien viaja solo con equipaje de mano necesita una estrategia diferente a la de quien factura una maleta grande. Esta decisión determina el rigor con el que hay que seleccionar el equipaje.

Menos, pero lo adecuado: la regla del 5-4-3-2-1 a la hora de hacer la maleta

La regla del 5-4-3-2-1 es un método probado para organizar la selección de ropa y evitar el exceso de equipaje desde el principio. Ofrece una orientación clara para un viaje de aproximadamente una semana:

  • 5 prendas de vestir (camisetas, camisas, blusas)
  • 4 conjuntos de ropa interior y calcetines
  • 3 pantalones o faldas
  • 2 pares de zapatos
  • 1 chaqueta o abrigo

Esta regla funciona porque te obliga a pensar en los conjuntos con antelación, en lugar de hacer la maleta siguiendo el principio de «quizá me lo pueda poner». Quien elija sistemáticamente prendas combinables se las arreglará con mucho menos, sin tener que renunciar a nada durante el viaje. Para viajes más cortos, la regla se puede adaptar a la baja; para estancias más largas, se añaden prendas sueltas por cada semana adicional.

Lo pesado primero, lo frágil encima: cómo hacer la maleta de forma organizada

La forma de colocar los objetos en la maleta no solo influye en el espacio disponible, sino también en el estado de la ropa al finalizar el viaje. Un orden bien pensado a la hora de hacer la maleta marca la diferencia entre llegar con la ropa arrugada y poder ponérsela nada más llegar.

Los artículos pesados deben colocarse primero en la maleta, lo más cerca posible del eje de las ruedas: zapatos, neceser, complementos pesados. Esto estabiliza la maleta al rodarla y evita que el peso ejerza presión sobre las prendas delicadas. Los zapatos se pueden meter unos dentro de otros para ahorrar espacio y guardarlos en una bolsa para zapatos, de modo que el resto de la maleta se mantenga limpio.

A continuación, se colocan las prendas de peso medio: vaqueros doblados o enrollados, jerséis y ropa más resistente. Las prendas delicadas, que deben llegar sin arrugas, se colocan al final, bien sujetas por las capas que hay debajo.

Los espacios se pueden rellenar de forma específica. Los calcetines se meten dentro de los zapatos y los cinturones se colocan en plano a lo largo del borde de la maleta. De este modo, queda poco espacio sin aprovechar y el contenido apenas se desplaza, incluso en trayectos largos.

Tres métodos, un objetivo: guardar la ropa sin arrugas en la maleta

No existe un método universalmente correcto para hacer la maleta. El más adecuado depende de la ropa que se lleve y de las necesidades que se tengan al llegar a destino.

  • Enrollar es el método que menos espacio ocupa y resulta adecuado para camisetas, ropa interior, pantalones ligeros y jerséis finos. La ropa enrollada se puede apilar de forma compacta y llena bien incluso los huecos más estrechos de la maleta. Para tejidos más delicados, este método no es tan recomendable.
  • Doblar es ideal para prendas con estructura, como blazers, camisas o chaquetas. Si las doblas con cuidado y las colocas con el cuello hacia arriba, conservarán mejor su forma que si las enrollas.
  • Enrollar Es el método más laborioso, pero el más eficaz para la ropa que se arruga con facilidad. Se enrollan varias prendas unas dentro de otras, se estabilizan mutuamente y llegan prácticamente sin arrugas. Resulta especialmente útil para los viajeros que tienen que acudir a una cita nada más llegar.

En la práctica, lo más eficaz es combinar los tres métodos: la ropa enrollada rellena los huecos, la doblada se coloca de forma ordenada en el centro y la atada se coloca encima.

Un diseño interior inteligente: hacer la maleta con TITAN

Los consejos para hacer la maleta solo son útiles si la maleta los permite. Una maleta sin estructura interior es un gran compartimento en el que todo se desplaza. Quien haya experimentado alguna vez cómo la ropa, apilada con tanto cuidado, se ha desordenado tras una hora en el compartimento de equipaje, sabe lo importante que es el diseño interior a la hora de hacer la maleta.

TITAN Las maletas rígidas cuentan con un sistema interior bien diseñado que permite organizar el equipaje desde el principio:

  • Sistema de correas en forma de Y: Las correas en forma de Y mantienen el contenido bien sujeto en su sitio, incluso en caso de turbulencias. Sin deslizamientos, sin tener que reorganizarlo todo al llegar a destino.
  • Separador de equipaje: Separa el contenido de la maleta en dos niveles. La ropa delicada va arriba y lo pesado y voluminoso, abajo. Esto evita que se arrugue y permite tener una visión general inmediata al abrir la maleta.
  • Separador con cierre: Divide la maleta en dos compartimentos separados y resulta especialmente práctico cuando viajan varias personas juntas o cuando se desea guardar objetos de valor de forma segura y separada.

Este equipamiento no es un extra de comodidad, sino un sistema de organización. Quien considere su maleta como una herramienta, hace las maletas más rápido, de forma más ordenada y llega a su destino con un resultado que sigue siendo presentable incluso tras doce horas de viaje.

Hacer las maletas con visión de futuro: ten en cuenta el peso y las normas de equipaje

Airlines Cada vuelo tiene límites de peso, y conocerlos permite planificar el viaje con más tranquilidad. En el caso del equipaje facturado, suele aplicarse la regla de los 158 cm, en la que se suman la longitud, la anchura y la altura de la maleta. En cuanto a las dimensiones del equipaje de mano, la mayoría de las aerolíneas europeas establecen un máximo de 55 × 40 × 20 cm, así como un límite de peso de entre 8 y 12 kilogramos, dependiendo de la aerolínea.

Se puede optimizar el peso sobre todo en productos cosméticos y de cuidado personal. Los frascos de viaje rellenables reducen notablemente el peso en comparación con los envases originales que se llevan consigo. Quien vaya a estar de viaje durante más tiempo puede volver a comprar muchos productos una vez en el destino.

Una idea que vale la pena tener en cuenta: si viajas con varias personas, podéis repartiros ciertos artículos. Una persona lleva la crema solar y otra, el repelente de insectos. Lo que no se pueda compartir, se lleva en formato de viaje.

Quien elige deliberadamente el tamaño de la maleta, también está tomando una decisión sobre el equipaje en sí. Una maleta que se adapta al viaje no invita a llenarla hasta el límite.

Cada viaje es diferente: cómo hacer la maleta según la situación

No todos los viajes tienen los mismos requisitos en cuanto al equipaje. Tres situaciones en las que conviene tener una estrategia propia:

  • Viaje de negocios: Lo prioritario es poder acceder rápidamente al equipaje y que la ropa llegue sin arrugas. Los TITAN trolleys con ruedas «Business» con bolsillo delantero integrado, permiten guardar el portátil, la tarjeta de embarque y los documentos por separado y al alcance de la mano. Las camisas y las chaquetas se colocan en la parte superior, bien enrolladas o dobladas. Quien vaya directamente del aeropuerto a una reunión no tiene tiempo para planchar al vapor.
  • Vacaciones en familia: Una maleta grande con separadores con cierre permite organizar el contenido por persona. Así, cada uno sabe dónde están sus cosas sin tener que rebuscar en todo el contenido.
  • Solo equipaje de mano: En este caso hay que ser muy riguroso. La regla del 5-4-3-2-1 se aplica de forma especialmente estricta, los líquidos deben cumplir la norma de los 100 ml y los dispositivos electrónicos deben estar a mano. Con una TITAN maleta de cabina, podrá viajar por Europa sin necesidad de facturar equipaje.

Buena intención, mal equipaje: errores típicos a la hora de hacer la maleta

Si conoces los errores más comunes, te resultará más fácil evitarlos. Estos cinco son los que se repiten una y otra vez:

  • Empezar demasiado tarde: Quien hace las maletas la noche antes de la salida toma peores decisiones y se olvida de cosas con más frecuencia. Si se hace con algo de antelación, hacer las maletas se convierte en un proceso tranquilo.
  • Llevarse de todo por si acaso: La mayoría de los objetos que se meten en la maleta siguiendo este lema vuelven sin haber sido utilizados. La ropa combinable y una lista de equipaje bien organizada ayudan a romper con este hábito.
  • Coloca lo pesado en la parte superior: Esto hace que la ropa se arrugue y que la maleta sea difícil de desplazar. Los objetos pesados deben ir en la parte inferior, cerca del eje de las ruedas.
  • Llenarla sin organización: Quien lo mete todo en un solo compartimento grande, tarda más de lo necesario en encontrar lo que busca al llegar a destino. Una distribución interior bien pensada marca la diferencia.
  • No prepares los líquidos con antelación: Quien pase por un control de rayos X convencional y no tenga a mano la bolsa de líquidos, perderá tiempo en el control de seguridad del aeropuerto.

Conclusión: quien hace bien las maletas, viaja mejor

Hacer la maleta es cuestión de organización. Quien se prepare con claridad, elija el método adecuado para cada prenda y utilice una maleta con una distribución interior bien pensada, notará la diferencia a más tardar al llegar a su destino. Sin tener que rebuscar, sin camisas arrugadas, sin exceso de equipaje.

Todas las maletas de TITAN están diseñadas para cumplir con este sistema. Ya sean ETERNITY de aluminio, OVERSEAS o UPGRADE de policarbonato: cada modelo combina una distribución interior precisa con la estabilidad que el equipaje delicado merece en los viajes largos. Así, el primer momento del viaje se convierte en uno tranquilo.

Preguntas frecuentes sobre cómo hacer la maleta

Lo ideal es empezar a prepararse una semana antes de la salida: hacer una lista de lo que hay que llevar, elegir la ropa y preparar el neceser. Lo más recomendable es hacer la maleta uno o dos días antes. Así tendrás tiempo suficiente para comprar cualquier cosa que se te haya olvidado.
La elección depende de la duración del viaje, el destino y la ocasión. A modo orientativo: ropa para cada día, además de ropa interior, un par de zapatos de recambio, un neceser con productos de aseo en formato de viaje, dispositivos electrónicos y cables de carga, así como todos los documentos de viaje. Si eliges prendas que se puedan combinar, te bastará con menos y tendrás todo más a mano.
La regla del 5-4-3-2-1 ofrece una orientación clara a la hora de elegir la ropa para un viaje de aproximadamente una semana: cinco prendas de abrigo, cuatro conjuntos de ropa interior y calcetines, tres pantalones o faldas, dos pares de zapatos y una chaqueta. Este método obliga a combinar los conjuntos con antelación y evita el exceso de equipaje.
En primer lugar, los objetos más pesados, cerca del eje de las ruedas: zapatos, neceser, complementos pesados. A continuación, la ropa de peso medio y, por último, las prendas delicadas que deben llegar sin arrugas.
Los líquidos solo se admiten en envases de hasta 100 ml, guardados en una bolsa transparente de un litro. Los dispositivos electrónicos, como ordenadores portátiles y baterías externas, deben llevarse en el equipaje de mano. Los objetos punzantes, las herramientas y los envases de líquido de mayor tamaño deben facturarse.
Depende de la aerolínea y de la clase tarifaria reservada. En el equipaje facturado, suele permitirse entre 20 y 23 kilogramos; en algunas compañías, hasta 32 kilogramos en la clase Business. En cuanto al equipaje de mano, suele aplicarse un límite de entre 8 y 12 kilogramos. Merece la pena consultar con antelación las normas exactas de cada Airline.

Hacer la maleta con método: viajar relajado y con confianza

Hacer la maleta forma parte de cualquier viaje y, para muchos, es un momento de inquietud. ¿Qué me llevo, qué me dejo en casa y cómo lo meto todo sin que la ropa llegue arrugada? Y eso que es el primer momento del viaje. Quien lo aborda con un sistema claro, empieza el viaje más tranquilo.

Quien planifique con antelación, elija con coherencia y apueste por una maleta con una distribución interior bien pensada, viajará más relajado y, al llegar a su destino, abrirá la maleta con una visión general de su contenido, en lugar de tener que buscar las cosas.

Hacer la maleta empieza antes de meter la primera prenda

El error más común al hacer la maleta es empezar a llenarla demasiado pronto. Quien abre la maleta antes de haber decidido qué llevar, pierde rápidamente la perspectiva y acaba llevándose más de lo necesario.

Lo más sensato es extender primero toda la ropa y los objetos sobre la cama. Así se obtiene una visión general completa y resulta más fácil descartar cosas. Una lista de equipaje ayuda a no olvidarse de nada y, al mismo tiempo, a seleccionar con mayor rigor. Quien empiece una semana antes de la salida detectará a tiempo cualquier falta: un cable de carga que falta, una prenda que aún no se ha lavado.

El neceser y los artículos de aseo se pueden preparar con un día de antelación. Lo que se necesite la mañana de la salida se mete al final. Así, hacer la maleta se convierte en un proceso tranquilo.

Una decisión que debe estar clara antes de empezar a hacer las maletas: ¿maleta de mano o equipaje facturado? Quien viaja solo con equipaje de mano necesita una estrategia diferente a la de quien factura una maleta grande. Esta decisión determina el rigor con el que hay que seleccionar el equipaje.

Menos, pero lo adecuado: la regla del 5-4-3-2-1 a la hora de hacer la maleta

La regla del 5-4-3-2-1 es un método probado para organizar la selección de ropa y evitar el exceso de equipaje desde el principio. Ofrece una orientación clara para un viaje de aproximadamente una semana:

  • 5 prendas de vestir (camisetas, camisas, blusas)
  • 4 conjuntos de ropa interior y calcetines
  • 3 pantalones o faldas
  • 2 pares de zapatos
  • 1 chaqueta o abrigo

Esta regla funciona porque te obliga a pensar en los conjuntos con antelación, en lugar de hacer la maleta siguiendo el principio de «quizá me lo pueda poner». Quien elija sistemáticamente prendas combinables se las arreglará con mucho menos, sin tener que renunciar a nada durante el viaje. Para viajes más cortos, la regla se puede adaptar a la baja; para estancias más largas, se añaden prendas sueltas por cada semana adicional.

Lo pesado primero, lo frágil encima: cómo hacer la maleta de forma organizada

La forma de colocar los objetos en la maleta no solo influye en el espacio disponible, sino también en el estado de la ropa al finalizar el viaje. Un orden bien pensado a la hora de hacer la maleta marca la diferencia entre llegar con la ropa arrugada y poder ponérsela nada más llegar.

Los artículos pesados deben colocarse primero en la maleta, lo más cerca posible del eje de las ruedas: zapatos, neceser, complementos pesados. Esto estabiliza la maleta al rodarla y evita que el peso ejerza presión sobre las prendas delicadas. Los zapatos se pueden meter unos dentro de otros para ahorrar espacio y guardarlos en una bolsa para zapatos, de modo que el resto de la maleta se mantenga limpio.

A continuación, se colocan las prendas de peso medio: vaqueros doblados o enrollados, jerséis y ropa más resistente. Las prendas delicadas, que deben llegar sin arrugas, se colocan al final, bien sujetas por las capas que hay debajo.

Los espacios se pueden rellenar de forma específica. Los calcetines se meten dentro de los zapatos y los cinturones se colocan en plano a lo largo del borde de la maleta. De este modo, queda poco espacio sin aprovechar y el contenido apenas se desplaza, incluso en trayectos largos.

Tres métodos, un objetivo: guardar la ropa sin arrugas en la maleta

No existe un método universalmente correcto para hacer la maleta. El más adecuado depende de la ropa que se lleve y de las necesidades que se tengan al llegar a destino.

  • Enrollar es el método que menos espacio ocupa y resulta adecuado para camisetas, ropa interior, pantalones ligeros y jerséis finos. La ropa enrollada se puede apilar de forma compacta y llena bien incluso los huecos más estrechos de la maleta. Para tejidos más delicados, este método no es tan recomendable.
  • Doblar es ideal para prendas con estructura, como blazers, camisas o chaquetas. Si las doblas con cuidado y las colocas con el cuello hacia arriba, conservarán mejor su forma que si las enrollas.
  • Enrollar Es el método más laborioso, pero el más eficaz para la ropa que se arruga con facilidad. Se enrollan varias prendas unas dentro de otras, se estabilizan mutuamente y llegan prácticamente sin arrugas. Resulta especialmente útil para los viajeros que tienen que acudir a una cita nada más llegar.

En la práctica, lo más eficaz es combinar los tres métodos: la ropa enrollada rellena los huecos, la doblada se coloca de forma ordenada en el centro y la atada se coloca encima.

Un diseño interior inteligente: hacer la maleta con TITAN

Los consejos para hacer la maleta solo son útiles si la maleta los permite. Una maleta sin estructura interior es un gran compartimento en el que todo se desplaza. Quien haya experimentado alguna vez cómo la ropa, apilada con tanto cuidado, se ha desordenado tras una hora en el compartimento de equipaje, sabe lo importante que es el diseño interior a la hora de hacer la maleta.

TITAN Las maletas rígidas cuentan con un sistema interior bien diseñado que permite organizar el equipaje desde el principio:

  • Sistema de correas en forma de Y: Las correas en forma de Y mantienen el contenido bien sujeto en su sitio, incluso en caso de turbulencias. Sin deslizamientos, sin tener que reorganizarlo todo al llegar a destino.
  • Separador de equipaje: Separa el contenido de la maleta en dos niveles. La ropa delicada va arriba y lo pesado y voluminoso, abajo. Esto evita que se arrugue y permite tener una visión general inmediata al abrir la maleta.
  • Separador con cierre: Divide la maleta en dos compartimentos separados y resulta especialmente práctico cuando viajan varias personas juntas o cuando se desea guardar objetos de valor de forma segura y separada.

Este equipamiento no es un extra de comodidad, sino un sistema de organización. Quien considere su maleta como una herramienta, hace las maletas más rápido, de forma más ordenada y llega a su destino con un resultado que sigue siendo presentable incluso tras doce horas de viaje.

Hacer las maletas con visión de futuro: ten en cuenta el peso y las normas de equipaje

Airlines Cada vuelo tiene límites de peso, y conocerlos permite planificar el viaje con más tranquilidad. En el caso del equipaje facturado, suele aplicarse la regla de los 158 cm, en la que se suman la longitud, la anchura y la altura de la maleta. En cuanto a las dimensiones del equipaje de mano, la mayoría de las aerolíneas europeas establecen un máximo de 55 × 40 × 20 cm, así como un límite de peso de entre 8 y 12 kilogramos, dependiendo de la aerolínea.

Se puede optimizar el peso sobre todo en productos cosméticos y de cuidado personal. Los frascos de viaje rellenables reducen notablemente el peso en comparación con los envases originales que se llevan consigo. Quien vaya a estar de viaje durante más tiempo puede volver a comprar muchos productos una vez en el destino.

Una idea que vale la pena tener en cuenta: si viajas con varias personas, podéis repartiros ciertos artículos. Una persona lleva la crema solar y otra, el repelente de insectos. Lo que no se pueda compartir, se lleva en formato de viaje.

Quien elige deliberadamente el tamaño de la maleta, también está tomando una decisión sobre el equipaje en sí. Una maleta que se adapta al viaje no invita a llenarla hasta el límite.

Cada viaje es diferente: cómo hacer la maleta según la situación

No todos los viajes tienen los mismos requisitos en cuanto al equipaje. Tres situaciones en las que conviene tener una estrategia propia:

  • Viaje de negocios: Lo prioritario es poder acceder rápidamente al equipaje y que la ropa llegue sin arrugas. Los TITAN trolleys con ruedas «Business» con bolsillo delantero integrado, permiten guardar el portátil, la tarjeta de embarque y los documentos por separado y al alcance de la mano. Las camisas y las chaquetas se colocan en la parte superior, bien enrolladas o dobladas. Quien vaya directamente del aeropuerto a una reunión no tiene tiempo para planchar al vapor.
  • Vacaciones en familia: Una maleta grande con separadores con cierre permite organizar el contenido por persona. Así, cada uno sabe dónde están sus cosas sin tener que rebuscar en todo el contenido.
  • Solo equipaje de mano: En este caso hay que ser muy riguroso. La regla del 5-4-3-2-1 se aplica de forma especialmente estricta, los líquidos deben cumplir la norma de los 100 ml y los dispositivos electrónicos deben estar a mano. Con una TITAN maleta de cabina, podrá viajar por Europa sin necesidad de facturar equipaje.

Buena intención, mal equipaje: errores típicos a la hora de hacer la maleta

Si conoces los errores más comunes, te resultará más fácil evitarlos. Estos cinco son los que se repiten una y otra vez:

  • Empezar demasiado tarde: Quien hace las maletas la noche antes de la salida toma peores decisiones y se olvida de cosas con más frecuencia. Si se hace con algo de antelación, hacer las maletas se convierte en un proceso tranquilo.
  • Llevarse de todo por si acaso: La mayoría de los objetos que se meten en la maleta siguiendo este lema vuelven sin haber sido utilizados. La ropa combinable y una lista de equipaje bien organizada ayudan a romper con este hábito.
  • Coloca lo pesado en la parte superior: Esto hace que la ropa se arrugue y que la maleta sea difícil de desplazar. Los objetos pesados deben ir en la parte inferior, cerca del eje de las ruedas.
  • Llenarla sin organización: Quien lo mete todo en un solo compartimento grande, tarda más de lo necesario en encontrar lo que busca al llegar a destino. Una distribución interior bien pensada marca la diferencia.
  • No prepares los líquidos con antelación: Quien pase por un control de rayos X convencional y no tenga a mano la bolsa de líquidos, perderá tiempo en el control de seguridad del aeropuerto.

Conclusión: quien hace bien las maletas, viaja mejor

Hacer la maleta es cuestión de organización. Quien se prepare con claridad, elija el método adecuado para cada prenda y utilice una maleta con una distribución interior bien pensada, notará la diferencia a más tardar al llegar a su destino. Sin tener que rebuscar, sin camisas arrugadas, sin exceso de equipaje.

Todas las maletas de TITAN están diseñadas para cumplir con este sistema. Ya sean ETERNITY de aluminio, OVERSEAS o UPGRADE de policarbonato: cada modelo combina una distribución interior precisa con la estabilidad que el equipaje delicado merece en los viajes largos. Así, el primer momento del viaje se convierte en uno tranquilo.

Preguntas frecuentes sobre cómo hacer la maleta

Lo ideal es empezar a prepararse una semana antes de la salida: hacer una lista de lo que hay que llevar, elegir la ropa y preparar el neceser. Lo más recomendable es hacer la maleta uno o dos días antes. Así tendrás tiempo suficiente para comprar cualquier cosa que se te haya olvidado.
La elección depende de la duración del viaje, el destino y la ocasión. A modo orientativo: ropa para cada día, además de ropa interior, un par de zapatos de recambio, un neceser con productos de aseo en formato de viaje, dispositivos electrónicos y cables de carga, así como todos los documentos de viaje. Si eliges prendas que se puedan combinar, te bastará con menos y tendrás todo más a mano.
La regla del 5-4-3-2-1 ofrece una orientación clara a la hora de elegir la ropa para un viaje de aproximadamente una semana: cinco prendas de abrigo, cuatro conjuntos de ropa interior y calcetines, tres pantalones o faldas, dos pares de zapatos y una chaqueta. Este método obliga a combinar los conjuntos con antelación y evita el exceso de equipaje.
En primer lugar, los objetos más pesados, cerca del eje de las ruedas: zapatos, neceser, complementos pesados. A continuación, la ropa de peso medio y, por último, las prendas delicadas que deben llegar sin arrugas.
Los líquidos solo se admiten en envases de hasta 100 ml, guardados en una bolsa transparente de un litro. Los dispositivos electrónicos, como ordenadores portátiles y baterías externas, deben llevarse en el equipaje de mano. Los objetos punzantes, las herramientas y los envases de líquido de mayor tamaño deben facturarse.
Depende de la aerolínea y de la clase tarifaria reservada. En el equipaje facturado, suele permitirse entre 20 y 23 kilogramos; en algunas compañías, hasta 32 kilogramos en la clase Business. En cuanto al equipaje de mano, suele aplicarse un límite de entre 8 y 12 kilogramos. Merece la pena consultar con antelación las normas exactas de cada Airline.

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